El Sistema Isha está diseñado para cultivar el amor incondicional hacia uno mismo y a todo como consecuencia. Al expandir y estabilizar una experiencia interna de paz y de dicha, podemos transformar nuestras vidas desde adentro hacia fuera.
Con las facetas y pasos de este sistema, ya no nos perdemos entre el pasado y futuro, y podemos empezar a dar al momento presente la atención que merece, pues es en el aquí y ahora donde la vida realmente está sucediendo.
En última instancia, este sistema nos lleva a percibirnos como creadores en lugar de víctimas. Un creador decide quién va a ser en cada momento, mientras una víctima espera que el mundo decida por ella. Sin creencias ni teorías, es fácil incorporar a la vida cotidiana.